sábado, 5 de julio de 2008

Las Cuerdas

Los demonios en mi mente me obligan a escribir siempre con horror y con la frialdad çde un maestro refugiado tras la pluma y en la piel de un cuervo que nunca muere a pesar de estar siempre aferrado a las fauces del infierno. El perverso susurro de la bestia se manifiesta en la roja máscara de la muerte que oculta mi alma torturada.

Descanso justo detrás de la realidad en un reino más allá del mar, atesorando lágrimas de antaño para mi única causa de fatalidad; vivir luchando por el amor. Gen egoísta... fue su amor como una paloma dulce y frágil, como una vela al viento. Gen egoísta... fui el eterno amante atesorando lágrimas para algún día solo derramarlas sobre mi propia tumba de enamorado.

En el borde del cuchillo mi vida se desase mientras se la aprieta lentamente contra las cuerdas de los límites del tiempo; persiguiendo siempre el momento de las lágrimas hasta llegar a la última orilla donde el fin abre las venas y la puerta de la tristeza que deja que el péndulo se detenga derramando la vida por el suelo para así ver la conciencia desde el más allá mientras la máscara roja cae por el costado y se confunde con la sangre aposada.

Ahora está ante ustedes alguien que fue capturado por andar entregado y mostrando sus sentimientos, mostrando unos sentimientos de una naturaleza casi humana. El día está fuera, por la pequeña ventana de arriba del muro puedo ver en el cielo un bosque hecho de estrellas. Es una noche fría, puedo sentir la presencia de la muerte y ya no importa lo que pase en este momento, solo quedan en mi recuerdo las mil hermosas puestas de sol de mis viajes ocultos en la dulce canción. Viajes nunca demasiado largos y siempre ocultos bajo los acordes de la dulce canción. Viajes en un barco de plata cruzando el cielo de día, un barco que cuando llega la noche se funde y muere lejos.

Interminable tiempo, todo esto está escrito en un reflejo de mis ojos como un grafiti pasajero que dice... aprende a olvidar y a vivir en calma día a día ... ¿Por qué me tienen miedo de sol y luz? ¿por qué todos los recuerdos me llaman? ¿y tu, rayo de luna, me has olvidado...? las lágrimas fluyen a través de mi piel. He perdido el tiempo... la vida ha sido solo correr desde el principio tratando de morir.

Ahora siento angustia en mi corazón, acepte ir al infierno por una sonrisa... ahora solo oigo las voces del pasado fundidas en el tiempo y diciendo que necesitan más tiempo. Recuerdos del tiempo pasado y sin un futuro en la distancia. Estoy acostado en el terreno de los recuerdos, en el océano de mi propio tiempo, perdido en la noche vasta y húmeda con los brazos abajo y derrotado. Me siento inmerso en el reloj del universo, pero como el espectador que solo ve de lejos el amanecer donde me doy cuenta, que todo lo que veo son los matices de mi tristezas en esta rueda que llamo vida... valle de lágrimas... capricho de la eternidad, beso de la muerte.

Los demonios en mi mente me obligan a escribir siempre con horror y con la frialdad de un maestro refugiado tras la pluma y en la piel de un cuervo que nunca muere a pesar de estar siempre aferrado a las fauces del infierno. Estoy harto del perverso susurro de la bestia que se manifiesta en la roja máscara de la muerte que oculta mi alma torturada, mascara que será retirada con el único fin de dejarme ver un nuevo amanecer.

Daff Schneydher. Julio, 2008
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