domingo, 27 de abril de 2008

El día de la bestia

Cuando no encuentro las palabras por lo general las busco en otros lados y si no las encuentro por lo general estoy en problemas, me encierro en mis pensamientos y me acorazo como un armadillo o algo así. El problema, más allá del aceptar el problema tan descaradamente, es que al no permitir que nada salga, tampoco nada entra y mi cabeza como buen artefacto de relojería comienza a maquinar y a concebir un mundo externo hostil, encontrando enemigos en todos lados, encontrando conspiraciones y miradas mezquinas en todas partes y plagando mi cabeza de dudas, dudas que me producen terribles tormentos y todo esto supongo, será buscando efectivamente hacer valer esa medida de escape y encierro, acorazamiento.

El lunático que llevo dentro ya se hace sentir. Es un lunático que lleva al limite todas mis complicaciones y últimamente ha potenciado esa necesidad de controlar todas las cosas que suceden y afectan mi entorno y por ende a mi, se ha potenciado esa insaciable necesidad por saber absolutamente todo lo que pasa que tenga referencia a mi con la única idea tal vez de ir un paso más adelante... de quien, no se... pero es la idea, el nunca ser tomado por sorpresa y siempre estar listo a dar el primer golpe. Creo que en mi cabeza funciona algo asi como una KGB pero completamente fuera de control y auto sugestionante, y lo peor, basada en meras ideas y pensamientos basados en el encierro y eso sumado a toda la información que recibo por esa conducta controladora hace que todo sea mucho más dificil: creo que tantas lecturas a Sun Tzu hicieron frágil a mi cerebro, o tal vez más inseguro y de paso monstruoso. A todo esto le sumo algo que sé y es que tengo una extraña facilidad por generar "violencia pasiva". Muchas veces agredo sin intención, escupiendo veneno y dardos más que palabras y como pasa siempre, siempre ataco primero a las personas que más quiero... y cuando exploto... sin querer pasa como tantas veces, se dicen cosas con esa mera intención de defensa, ese impulso de mi KGB mental de atestar el primer golpe y garantizar una retirada ordenada hacia los lugares más seguros complicándole el avance al adversario. Lo dicho; Sun Tzu calo bien en mi frágil cerebro y un verdadero lunático camina rampante y pisando fuerte en mi cabeza. Sin embargo,luego de estos embates, de una u otra forma mi mente se aclara y se que si se me diera la chance de hablar de lo que me pasa... podría en ese momento enfrentarlo.

Aún no amanece, estoy en éste balcón mirando al cielo y pensando un poco más que de costumbre. Soy un tipo difícil en verdad y son cada vez más cosas las que me hacen notar ese defecto. Enciendo mi pipa, sale ese humo azul aromático que me rodea... Me pierdo con él en sus movimientos cadenciosos que suben al cielo. No es fácil expresar todo lo que maquina mi cabeza en un segundo... en un instante.

No son buenos tiempos en verdad y se que no lo asumo de la mejor forma. Me concentro tanto en esas cosas que suceden que me convierto en una suerte de autista mezclado con un psicópata que se está matando a si mismo y está jugando una guerra solitaria contra un enemigo que nadie conoce pero que está latente y que no es alguno de los conspiradores creados en mi mente. Creo que es algo más serio, es un pulso entre la locura y la cordura, el bien y el mal, donde la oscuridad me atrae con fuerza y solo mi convicción me mantiene en un punto intermedio y al final resulta que todo los sumado es un cóctel algo salido de los cabellos, que en verdad me estoy volviendo un lunático, amargado y retraído. Mucho más solitario que antes y con una pena interna profunda y mezquina, pero también extraña. Si alguien sabe el camino de regreso a casa, que levante su mano y me diga como ir de nuevo.

"En esencia, el Arte de la Guerra es el Arte de la Vida" Sun Tzu.

Daff Schneydher. Abril, 2008

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