miércoles, 3 de diciembre de 2008

El soñador y el vino

El soñador y el vino, poemas sin ritmo... y un escritor apartado por las cadenas del infierno.

Sus últimos suspiros fueron llamados suavemente a encender las velas en el viento mientras su mirada se llenaba de lágrimas con el levantamiento de la verdad que caia de los cielos como un halo dorado que dejo libres sus gritos y rompio su corazón en pedazos.

Y en las garras del fuego, sintio de la muerte del amor.

El soñador y el vino. Esperando la salida del sol mientras su alma baila en la oscuridad de la noche del verano, caminando sin rumbo bajo la luna, por parques que en otros tiempos le llevaron de su mano recorriendo el cielo cerca de las estrellas. Esperando la salida del sol mientras convierte cada gota de ese amor en odio para poder así conjurarlo y luego, cuando la noche viene con sus susurros, entiende que ya es tiempo de partir; extraña atracción, acercarce a ese gigante dínamo que le aplasta la cabeza y que por un momento lo hace sentir extasiado mientras se inyecta un soplo de magica agonia.

Bajo el sol se siente muerto, le cuesta entender ese sentimiento y su impaciencia se arrastra lentamente hasta su columna y aciende cada vez más fuerte. Sus venas se hinchan y se queman... sabe lo que le espera.

Cuando llegue la aurora y los primeros pájaros comiencen a cantar en la pálida luz de la mañana, nada vale la pena recordar... todo es como un sueño y está fuera de su alcance... lo que queda son solo restos esparcidos en la playa.

Aprendió de sus ancestros a escuchar cuando hablan de la Sibila, de profecías y los algoritmos del cifrado en el cielo. Aprendió a escuchar las palabras del viento del norte y a cargar consigo talismanes goticos que ponen en manifiesto su espíritu. Soñador con la puerta abierta, sueños abiertos con santos mensajes, santos mensajes que vuelan a su mente. Pentagramas y Runas escritos en el cielo, almas desnudas que le revelan sus sentidos y con ello no se permite el engaño. Sin embargo sige perdido entre el sueño y el vino, lleno de poemas sin ritmo... convertido en un escritor apartado por las cadenas del infierno.

No importa si es la puerta abierta a los sueños cargados de tronos y a los templos de los dioses, su destino una vez más puso de manifiesto que su alma volara ascendente en el cielo, a las salas por encima de las palabras y los hechos para luego precipitarla al abismo intentando asi romper las cadenas que le atormentan. Visiones del paraiso con serpientes en el camino, caidas del cielo, caidas al abismo... esperando al otoño, a otro mundo, deseando perder la sabiduría que es la verdad que va más allá del tiempo.

Cansado soñador de este frío mundo... un escritor apartado por las cadenas del infierno.El mundo es de los cafres y ruines, los suyos no tienen cabida en este mundo. No lo ven y al final es lo mismo. Es un espectador de su vida que intenta con sus últimos suspiros suavemente encender velas en el viento mientras su mirada se llena de lágrimas con el levantamiento de la verdad que cae de los cielos como un halo dorado que deja libres sus gritos y rompe su corazón en pedazos mientras sigue mirando al cielo con sus dos caras, una para el mundo, una para Dios y se derrumba ante la muerte, en las garras del fuego, sintiendo la muerte del amor.

Daff Schneydher. Diciembre, 2008

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