martes, 12 de febrero de 2008

Quidam

Tirado sobre la mesa del comedor de su apartamento reposa, aun no amanece... y solo la luz del techo sobre el centro de la mesa lo ilumina.

Están todos en la galería, a su alrededor, están celebrando, llueven billetes por todos lados, su representante, sus compañeros del taller, su maestro, su familia, lo rodean y lo felicitan, hasta algunos de sus pocos amigos que bien lejos estaban celebran con él, todos celebran. Él absorto, en el centro, observa. Todo gira, todos ríen y celebran. La ventana, el mar, amanece.

Todo entonces esta apagado, solamente la luz en camafeo que cae desde la lámpara sobre la escalera, y él con su mirada perdida entre las tinieblas de la galería. El guardia de la galería lo mira, se ríe y se sienta a su lado, desenfunda una botella extraña y se la ofrece. Ambos beben.

Amanece... suena el teléfono. Él está en su apartamento tirado sobre un sofá y con la resaca del día anterior. En la mesa de noche, un cenicero, colillas de cigarrillo, un vaso y un pack de aspirinas. También un porta retrato, en el la fotografía de una mujer mayor. Él mira el teléfono y se cubre la cabeza con un cojín y en su cabeza... un niño corre por un pasillo y se cae, la mujer del retrato aparece del jardín pero se ve más joven… levanta al niño y con cariño le lava las rodillas raspadas y le seca sus lágrimas. En la ventana se ve el mar, hojas secas. Todo gira.

Tirado, sobre la mesa del comedor de su de su apartamento, aun no ha amanecido..., el cenicero está lleno de colillas de cigarrillo. A su lado, una copa tirada con el vino derramado, a sus pies, muchas botellas… la televisión está encendida pero sin señal… amanece, se ve el mar, el día es gris. Las hojas al viento se arremolinan en la calle… ella corre por la calle, entra al edificio de apartamentos.

Él, tirado sobre la mesa de su apartamento, todo gira, gira rápido… un policía fuerza la puerta y entran, ella lo ve ahí tirado, sobre la mesa… en la ventana, se ve el mar, amanece… las hojas al viento se arremolinan… todo gira…

En una caja musical una bailarina de porcelana gira y gira… todo esta en calma… todo esta en calma. Ella mira por una ventana, a lo lejos, ve un parque, un lago, una banca de parque con una pareja… se consienten, se aman. Cuerpos entrelazados se besan, se exploran, se sienten. Todo gira, el mar se ve a través de la ventana. Hojas secas, todo gira.

Todo esta oscuro, como en un camafeo. Cortinas y velos, de fondo. Él en el medio, está de pie con sus brazos extendidos, como crucificado, todo es gris, sangre, sangre cae del cielo, del cielo negro… en su mano un corazón, en el suelo, a sus pies, una daga, de mango dorado y repujada. Todo gira, se lo ve desde arriba.

Manchas sobre las paredes, sobre la tela… pincelazos fugaces, trazos salvajes. Él toma un tarro de pintura, mancha el lienzo, luego lo arranca del caballete y lo lanza al piso, odio puro… lo pisa y se tira encima y se revuelca.

Él en la galería de arte, expone y observa, ve el cuadro en el que se revolcaba, observa como todos pasan rápido, como todos miran, como lo miran, como lo observan, como lo comparan, como comparan su obra, como ponen precios, como gozan, como ríen, como beben, llueven billetes… todos parecen cerdos revolcándose en su lodo, regocijados en la trivialidad y el absurdo. Todos tienen narices de cerdo, todos comen billetes.

Una Lagrima... las lagrimas intentan caer por sus mejillas, ella llora, pero no hace gestos, solo lo logra una tímida lagrima que al fin recorre su mejilla. En su mano tiene un pañuelo, solo lo apresa fuertemente. Se mantiene inerte frente a lo que ve. Él inerte, sobre la mesa de su apartamento. En la ventana, amanece, el frió invierno llega. Atrás de ella, por la puerta rota entran médicos y policías. Hojas arremolinadas, todo gira.

Humo en el gran salón, todos giran, todos tienen mascaras, mascaras de animales, unos son zorros, otros son cerdos, otros son patos y pollos. Hay un hombre con una mascara de carnero y otro de toro. Hay mucho humo, todos ríen, todo es confuso, todos se revuelcan como cerdos en el lodo. Cerdos en el lodo.

Todos fuman, todos beben, todos se drogan, todos ríen a carcajadas, todo gira, todo esta lleno de humo, todos gritan, euforia, uno se cae, otro se le tira encima… un lienzo, lleno de trazos de colores grises, en escala de grises, todo gira… todo gira, en la ventana, se ve el mar, amanece.

Ella observa desde ventana del aeropuerto con el pañuelo entre sus manos, una lagrima rueda por su mejilla, no hace ningún gesto. Solo apresa el pañuelo y ve a lo lejos. Un avión se aleja del muelle.

Una habitación, una esquina, media luz, en el suelo, telas, y una maquina de escribir vieja, él escribe, siempre esta desnudo su torso y suda… el escribe, apasionado… escribe. Todo gira, desde el cielo llueve ceniza. Todo gira. Luego, un lienzo, manchado de ceniza.

Él esta en su apartamento, mira por la ventana. En su mano tiene el auricular de l teléfono, es negro, es viejo, es pesado, él esta derrotado, y en el teléfono se escucha el tono de fuera de línea, como si llevara mucho tiempo descolgado… él mira por la ventana. Su mirada se pierde, a lo lejos un faro gira y gira… en el faro hay una pareja, se hacen mimos, se consienten mutuamente, él observa desde la ventana, desde afuera se le ve mira al mar, esta lejos del faro. Cuerpos mezclados en unas sabanas, se besan, se reconocen, se sienten. Todo gira, un músico en una esquina, es la esquina de la habitación de la maquina de escribir, tiene una guitarra con dos cuerdas, y la toca como si fuera un saxofón. Todo gira, un lienzo, hojas secas.

En la galería todos ríen, él los observa, se sienta en la escalera y fuma, fuma un porro, ella llega, se encuentran de frente, el la mira, con ojos de tristeza y de niño regañado, el esta sentado en la escalera de la entrada de la galería… ella se acerca, lo mira con tristeza y toma tiernamente su cabeza y luego besa su frente. Es un beso largo, ella cierra sus ojos. Los cuerpos se entrelazan envueltos en una desenfrenada carnalidad. La pareja del faro se conciente, ella en el aeropuerto se despide, él teclea sobre la maquina con ira… Todo gira. Hojas secas. Aparece detrás de ella un hombre, la toma del brazo suavemente y asiente saludando al hombre. Él la mira sorprendido y ella baja la mirada.

Todo esta oscuro, como en un camafeo. Solo se ven las cortinas y los velos de fondo. En la equina, acurrucado, está él, encerrado en si mismo y en la ventana se ve amanecer, el mar. Hojas secas. Todo gira.

Sobre la mesa en su apartamento, él reposa tirado, entra la policía al edificio de apartamentos, todo gira, ella sigue inerte, solo observa y por la puerta rota entra la mujer del retrato en la mesa, la mira, la mira con desprecio. Mira hacia la mesa y se abalanza. Un policía la detiene. Toman fotos, levantan su cuerpo, la sangre se confunde con el vino, la sangre de sus venas, la sangre de sus manos. Ahora yace inerte y en la ventana, el mar tranquilo. Todo es gris y abajo, la policía entra, todo es lento, todo es como un sueño. Hojas secas giran. Caen hojas secas, lentamente, y por la calle pasa el músico con la guitarra de dos cuerdas mientras el mar, tranquilo. Observa.

Daff Schneydher. Febrero, 2008

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