domingo, 14 de octubre de 2007

Nueve gatos blancos

Espero el amanecer como estos últimos días con mi alma bailando en la oscuridad de esta noche de verano primaveral de la ciudad del Monte VI de este a oeste, cierro un momento los ojos y solo paseo en mi mente por las calles de la luna y sus amores de los parques... Veo a lo lejos el sol que quema y solo se que tengo ganas de dormir, no puedo dar más y mi impaciencia lentamente me amenaza rampante y empieza a congestionar mi mente, a mi columna vertebral fuerte y creciente, que ahora cansada y desconectada es vulnerable. Sé lo que se espera de mí y eso me presiona... aunque quisiera estar libre y dejar la fantasía volar alto y lejos. Correr libre con los nueve gatos blancos.

Salgo al balcón, enciendo mi pipa mientras me saluda suavemente el fresco aire que corre desde la rambla por todo el bulevar hasta mi oficina, el humo azul que sale por mi boca me rodea y sus aromas dulces llenan el aire mientras mi mente trata de buscar un ancla que la deje al menos conectada de una esquina con el suelo... estoy agotado... y debo seguir... aunque siento que soy yo contra el mundo.

Solo deseo el momento de partir, pero ahora no puedo resistir a esa extraña atracción que me empuja dentro de este gigante dinamo. Respiro profundo y el tiempo me quita la vida. vuelvo a mi lugar y pienso en el mañana, en cuando llegue la aurora y escuche las primeras aves cantar en la pálida luz de la mañana... mañana que no vale la pena recordar... porque es un sueño y por ahora está fuera de mi alcance.

Me siento solo en esta batalla... igual somos cuatro gatos locos contra el mundo... cuatro gatos que se sienten abandonados a su suerte... y pronto quedamos dos porque a los otros los capturaron los nuestros... los gatos pardo y negro... y nos fueron devueltos en un terrible estado... un golpe duro para la moral de lo que queda de la tropa... los nuestros nos han dado la espalda... incluso desde antes de esta batalla... cada vez es más difícil alcanzar lo que otra vez llamamos brillo pero insistimos y sabemos que de alguna manera algo de brillo nos rodea... igual seguimos solos y rodeados por personas que sólo ven la basura que han cultivado por tanto tiempo de abandono mientras con los ojos cerrados buscaban gatos blancos o soluciones mágicas y que dormirán intranquilos tratando de olvidarse de nosotros cuando hayamos partido.

Una brisa suave entra por el balcón que dejé abierto y pronto rodea toda mi oficina... vuelvo a cerrar mis ojos para sumerjirme en mis sueños despiertos mientras en mi celular recibo una llamada que regocija mi alma y le inyecta un poco más de fuerza para encarar la pelea... igual se que nuestro esfuerzo será insuficiente, pues de frente nos han abandonado... y aún así, estando ahi, sentado, con los ojos cerrados de todas formas me encanta la sensación en el aire, se que como yo no hay muchos... no bajaré mis brazos sin dar pelea.

Ahora con mis ojos cerrados vuelvo a abstraerme y pronto estoy caminando descalzo sintiendo la arena en mis pies y viendo esos sueños dispersos flotando en la playa. Ahora solo pienso en alcanzar la meta, o perderme en el intento.

Cuando la noche es más oscura, las estrellas brillan con más intensidad... porque es el anuncio de un inminente y nuevo amanecer.

Daff Schneydher, Octubre 2007

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